Oporto (Portugal)

Su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996 y es la segunda ciudad más importante de Portugal después de su capital, Lisboa. Llegamos sobre las 11 de la mañana (hora local) del viernes al aeropuerto Sá Carneiro donde nos esperaba el conductor de una esplendida furgoneta Mercedes de un servicio de transporte contratado previamente, muy recomendable si el grupo es de más de 4 personas como era nuestro caso. Nos trasladó a nuestro hotel, el Eurostars Das Artes, con magníficas vistas.

Sevilla, La Maestranza

En este viaje a Sevilla tenía en mente dos visitas imprescindibles: la Plaza de España y la Plaza de toros de La Maestranza. Disfruté como un niño en la visita guiada (8€). La plaza es, en si misma, una grandioso monumento que merece una contemplación pausada. La visita se inicia con la contemplación de la propia plaza, a la que se accede por debajo del Palco del Príncipe, lugar característico de la plaza donde los haya.

Sevilla, Barrio de La Macarena

La Macarena es uno de los barrios de más solera de Sevilla, popular y castizo, es casi un pueblo dentro del centro de Sevilla, con sus monumentos, sus leyendas y sus tradiciones. Formado por los barrios de San Gil , Feria -Alameda , San Luis, San Marcos y San Julián. En el centro del barrio encontramos la Basílica de la Macarena, adosada a la parroquia de San Gil, con su torre Mudéjar y al lado veremos las murallas árabes y la  puerta del mismo nombre, la única que se conserva de aquella época.

Cabo Peñas y Candás

Después de la espectacular mañana que había disfrutado en Cabo Peñas, mi siguiente destino era la villa marinera de Candás. Capital del concejo de Carreño que merece la pena conocer aunque sea en una visita breve.

Cudillero

De Avilés me dirijo a Cudillero, municipio marinero del que me han hablado maravillas y que ya tenía ganas de conocer. Hay una cosa segura y es que Cudillero figura en todas las listas de municipios más bonitos de España.

Oviedo, la Vetusta de Azorín

Había ganas de volver a Oviedo, una ciudad en la que ya había estado por motivos laborales pero que por falta de tiempo no había tenido la oportunidad de «patear». Un día se quedaría corto solamente para descubrir las innumerables obras escultóricas que adornan sus calles, parques y plazas, que decir de su casco histórico.